Desde que Katie Holmes se unió a Tom Cruise no sólo cambió sus hábitos, religión y círculo de amigos, sino que además su estilo.
De una adolescente que usaba jeans y zapatillas, la actriz se convirtió en ícono de la moda mundial.
Cuando estuvo en Paris junto a su hija Suri, sólo para renovar su closet, los paparazzi brindaron un verdadero festín con las apariciones de la señora Cruise. Pero no sólo ellos, porque los más fashionistas del mundo admiran día a día las fotografías de Katie y Suri quienes parecen desfilar en la pasarela más exigente. Es muy difícil encontrarle un defecto a madre e hija, siempre se muestran de punta en blanco aunque vayan sólo de compras. Su vestuario es tan perfecto que en una semana marcaron la tendencia para lo que será la temporada otoño-invierno 2008.
Durante el verano europeo ambas se robaron las miradas de los turistas y paparazzis, casi o incluso más, que las monarquías, y Katie lo sabe muy bien, porque su vestuario es más que preparado. Giorgio Armani, Ralph Lauren o Valentino fueron los diseñadores que llenaron las maletas de la señora Cruise. Para ir de compras, a la playa o sólo dando un paseo por el parque, nunca descuidaron su look pareciendo casi modelos en producción de revistas de moda.
En menos de un año Katie Holmes ha traspasado grandes fronteras. No sólo contrajo matrimonio con uno de los galanes más guapos de Hollywood, sino que opacó a grandes íconos de la moda de estos días. Clásica, algo vanguardista, innovadora y ultra chic Katie Holmes puede que vaya desapareciendo del cine, pero sin duda pasará a la historia como una de las mujeres que más imitaciones, halagos y miradas captará.
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